Publicado por Exim Cargo | Análisis de Industria | Mayo 2026
Un mercado que vuelve a moverse, y por qué importa leerlo bien
El comercio marítimo internacional entró en una fase de mayor dinamismo. Las últimas semanas trajeron movimientos relevantes en tarifas, capacidad y planificación de servicios en la ruta Asia–Sudamérica, configurando un escenario que conviene entender con precisión antes de tomar decisiones operativas para el segundo semestre.
Como miembros de AUDACA (Asociación Uruguaya de Agentes de Carga), en Exim Cargo trabajamos en contacto permanente con la información que comparten carriers, agentes internacionales y la propia asociación. Sobre esa base, compartimos nuestra lectura del momento actual del mercado y de lo que proyectamos para junio y julio de 2026.
Lo que está mostrando el mercado hoy
El comportamiento reciente de la ruta Asia–Sudamérica responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que vale la pena distinguir. Hoy observamos:
• Reacomodamiento al alza en las tarifas marítimas desde los principales orígenes asiáticos, con variaciones marcadas según puerto y servicio.
• Mayor demanda anticipada de espacios en buques con destino a Sudamérica, en líneacon la transición hacia la temporada alta del segundo semestre.
• Gestión más activa de capacidad por parte de las navieras, incluyendo ajustes en rotaciones y selección de cargas.
• Asignación más estricta de equipos en determinados orígenes y para perfiles específicos de carga (sobrepeso, cargas especiales).
Estos movimientos no son lineales ni uniformes: varían por naviera, por servicio y por puerto de origen. Esa es justamente la razón por la que la lectura experta del mercado, ruta por ruta, vuelve a ganar peso frente a la lectura promedio del mercado global.
Los factores que explican el escenario
Detrás de la dinámica actual hay variables conocidas, pero combinadas de una manera particular. Identificamos cuatro principales:
1. Anticipación de la temporada alta del segundo semestre
Los importadores están adelantando decisiones de compra. Es un comportamiento racional: anticipar es la forma más simple de gestionar incertidumbre. El efecto agregado, sin embargo,concentra demanda en una ventana que tradicionalmente era de menor presión.
2. Congestión persistente en hubs y terminales internacionales
Los principales nodos de transbordo siguen operando con tiempos extendidos respecto a su capacidad nominal. Es un fenómeno crónico del sistema portuario global desde el período post-pandemia, que se intensifica cuando coincide con picos de demanda.
3. Reconfiguración operativa de las navieras
Cambios en rotaciones, fusión de servicios y revisión de tiempos de tránsito son parte del repertorio habitual con el que los carriers gestionan capacidad y rentabilidad. En 2026 esos ajustes se han vuelto más frecuentes, lo que exige seguimiento operativo más cercano por parte del agente de carga.
4. La variable estructural: Mar Rojo y Canal de Suez
Es el factor de fondo más relevante del último año y medio. Las restricciones operativas en el Mar Rojo siguen obligando a numerosas navieras a mantener desvíos vía Cabo de Buena Esperanza, evitando el tránsito habitual por Suez. Esto consume capacidad de flota a nivel global y se traduce en presión indirecta sobre rutas que, geográficamente, no tienen relación con Oriente Medio —incluyendo Asia–Sudamérica. Es uno de los casos más claros de cómo, en logística internacional, un evento geopolítico a 12.000 kilómetros impacta en el costo de mover un contenedor a Montevideo, Buenos Aires o Santos.
Lo que proyectamos para junio y julio
A partir de la información que estamos procesando con carriers y agentes internacionales, nuestra lectura para los próximos dos meses es la siguiente:
• Tendencia firme en tarifas marítimas, con probabilidad de nuevas aplicaciones de GRI (General Rate Increase) y recargos operativos según naviera y ruta.
• Mayor disciplina de capacidad en servicios directos y de menor transit time. Las navieras están priorizando asignaciones estratégicas en función de rentabilidad y previsibilidad de carga.
• Selectividad creciente para carga spot, especialmente en perfiles de carga con requerimientos particulares.
• Transit times efectivos más largos en algunos servicios, derivados de congestión y de la reconfiguración de rotaciones.
El escenario no es de excepción, sino de ciclo activo. El mercado marítimo se mueve en ciclos, y este es uno de los momentos en que la planificación temprana, la calidad de la información y la relación con los carriers vuelven a ser variables decisivas.
Una mirada de fondo
Hay una idea que conviene tener presente más allá de la coyuntura: la logística internacional rara vez se mueve por una sola causa. Cuando suben los fletes, lo hacen por la suma de capacidad disponible, demanda anticipada, decisiones comerciales de las navieras, costo del combustible, congestión portuaria, conflictos en rutas estratégicas y estacionalidades específicas de cada industria.
Leer ese mapa completo —y no solo una variable aislada— es lo que permite anticipar movimientos, planificar con margen y construir operaciones que no dependan del precio spot de la semana.
En contextos como el actual, la diferencia entre una operación que se ajusta y una que se complica rara vez está en la tarifa que se consigue. Está en la calidad de la información sobre la que se decide y en el tiempo con que se decide.
Desde Exim Cargo seguimos en seguimiento permanente del mercado, en coordinación con AUDACA, con nuestra red internacional de agentes y con los principales carriers de la región. Vamos a continuar publicando lecturas y análisis a medida que se confirmen movimientos relevantes para los próximos meses.
El comercio exterior latinoamericano se está moviendo en un escenario exigente, pero también lleno de oportunidades para quienes lo entienden a tiempo. Esa lectura es parte de nuestro trabajo, y es parte de lo que ponemos a disposición de quienes operan con nosotros.


